Storytelling, el poder de una buena historia

Fraga

02-11-2019Tiempo para leer: 7 min

   Víctor Dell Aquila es un hincha argentino y no uno cualquiera. A sus 12 años tuvo un accidente que le cambió la vida. Después de electrocutarse y caer de 15 metros de altura perdió sus brazos. El amor por el fútbol, como él lo dice, lo sacó a delante y lo llevó el 25 de junio de 1978 a ver la final de la Copa Mundial de la FIFA. En un vídeo se muestra como Víctor, acostumbrado a superar las barreras que le pone la vida, salta el alambrado y corre descontrolado por el césped del Estadio Monumental. El árbitro da el pitazo final y Argentina es campeón. El mediocampista Tarantini explota de la alegría, tiembla, se persigna y agradece a Dios, mira cómo Fillol, el portero, cae de rodillas ante tanta emoción y cerca al borde del área los dos se abrazan. Víctor, corre hasta ellos, las mangas de su saco flotan ante la ausencia de sus brazos, se acerca a los jugadores para celebrar y nace en ese instante la foto del abrazo más famoso de la historia del fútbol: El abrazo del alma. Víctor se vuelve famoso y su historia se cuenta hasta nuestros días.

   Años más tarde, Víctor corre jugando a la pelota en una cancha de barrio, sus mangas albicelestes flotan con cada jugada, de repente aparece una camioneta roja con letras blancas, descienden de ella Tarantini y Fillol, los tres protagonistas se reúnen para revivir El Abrazo del Alma, el que nos enseñó que el fútbol se juega con los pies y con el corazón, y que la copa del mundo se levanta con el alma. Los dos ex jugadores abrazan a Víctor y elevan la copa. En el rostro de todos se refleja la emoción del momento y para cualquier espectador se hace difícil no aguar los ojos. Ahora Víctor se hace viral en las redes sociales, todos conocen su hazaña y Coca Cola vuelve a crear otro comercial con una historia poderosa, motivándolos a beber más de esa agua negra azucarada, todo, en nombre de la felicidad y la chispa de la vida.

   El Storytelling es un anglicismo, usado con propiedad por los eruditos en publicidad y marketing. Significa: el arte de narrar una historia. La humanidad logra ser lo que es gracias a sus historias. Somos la única especie animal en el planeta capaz de narrar una ficción, de crear historias que enaltecen un personaje, de inventarnos diversas maneras para explicar nuestro origen en el universo. El arte de contar historias es una fuerza poderosa que permanece en el tiempo, forja vínculos emocionales y gracias a esto, la humanidad ha podido dar forma a diferentes culturas e incluso ha permitido la creación de todas las religiones, como lo decía Emile Durkheim: "toda religión necesita un mito, una narración que dé cuenta del origen de lo sagrado".

   Nuestro presente nos permite tener una comunicación inmediata con cualquier parte del mundo donde haya Internet. Pero antes del Internet, antes de Encarta, antes de los computadores o los libros, hubo voces. El conocimiento se transmitía a través de hombres y mujeres convertidos en bibliotecas humanas quienes pasaban de voz en voz información, conocimiento, historias, mitos, leyendas o fantasías, todo alrededor del fuego; los Aedos de la Antigua Grecia y más tarde los Rapsodas, los Bardos celtas, los Juglares y Trovadores de la Europa medieval, los Griots de África occidental, el Cuicamatini en la región azteca o el Palabrero en la cultura Wayú. En ellos se depositaba el conocimiento y eran ellos, gracias a sus relatos, quienes hacían existir con sus palabras, las historias que daban cuenta desde el origen del universo o hasta los consejos más sabios para cualquier persona, todo, alrededor del fuego.

   Joseph Campbell, mitólogo, escritor y profesor estadounidense, dedicó su vida a investigar sobre mitos por todo el mundo y descubrió que la mayoría de las historias tenían algo en común. En ellas habitaba una verdad universal, la diferencia estaba en el tiempo y en el modo en que se relataba. Este trabajo fue mayormente conocido como: El viaje del héroe. La obra de Campbell influyó en numerosas personas, entre ellas uno de sus amigos y también director de cine; George Lucas que, inspirado por el libro "El héroe de las mil caras" rodó su gran obra maestra "La guerra de las galaxias". Campbell dice: "En todo el mundo habitado, en todos los tiempos y en todas las circunstancias, han florecido los mitos del hombre".

   Hoy en día no es extraño que la publicidad use más y más historias que poco tienen que ver con la marca para poder seducir al consumidor a comprar sus productos. Desde hace varios años, las marcas ya no venden por la marca, ahora la marca de un producto debe contener una historia que involucre al consumidor como parte importante de ese relato. Antes Adidas nos decía: "somos la mejor marca de zapatos, con alta calidad y durabilidad". Hoy en día Adidas nos dice: "el mundo es un lugar maravilloso para caminar; Adidas te acompaña".

   En la actualidad las agencias de publicidad se han convertido en los nuevos palabreros, saben que una buena historia puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso de una campaña para la venta de un producto, o también puede lograr la victoria para un naciente héroe, en especial si de política se trata.

   Un claro ejemplo sobre este tema se vivió en Colombia, en el año 2002. Un grupo de estudiosos en el tema, usaron el poder de las historias para crear un nuevo héroe usando una fórmula simple, clásica y muy útil. El ejercicio consistía en contar un cuento, un mito, una fantasía sobre un héroe, a él se le sumaba una la princesa, un monstruo y la espada. La historia es muy conocida en los mitos: el héroe rescata a la princesa del malvado monstruo que puede ser un dragón, usando su espada mágica. Todos queremos que el héroe gane, sentimos afinidad por la justicia de quien rescata a la princesa y siempre queremos ver al monstruo derrotado.

   El héroe de ese momento fue encarnado por el candidato a la presidencia, el señor Álvaro Uribe, la princesa era el sufrido pueblo colombiano, el dragón malvado que tenía presa a la princesa era el grupo guerrillero de Las FARC y su espada mágica era la Seguridad Democrática que usaba de forma tangible con el ejército. La historia fue tan efectiva que su "héroe" duró dos periodos tratando de liberar a la princesa, incluso haciendo pasar a simples campesinos como malvados dragones y terribles monstruos. Muchas personas cuentan la historia de este hombre como el héroe más grande de todos los tiempos, como "el gran colombiano" y algunos hacen que sus hazañas se conviertan en mitos, casi hasta el punto de lo sagrado en contra de lo profano.

   Las buenas historias tienen el poder de convencernos, de motivarnos y de invitarnos a emprender el viaje junto al héroe, pero ¿qué pasa cuando las historias se convierten en la herramienta perfecta para guiar las acciones para consumir? El resultado no es otro que un grupo de espectadores hipnotizados por un buen relato. Las historias hacen parte de lo que somos como humanidad. Campbell nos recuerda que toda historia tiene la dualidad presente: el bien y el mal, lo claro y lo oscuro, el héroe y el monstruo. Quizás hay que observar con más detenimiento las historias que nos llegan, en especial las que nos muestran las agencias de publicidad, queriendo que tomemos más bebidas azucaradas o que elijamos al tirano que quiere mostrarse como un héroe en campaña electoral.

Por Cristian Fraga Villa