Ingredientes para narrar una buena historia

Fraga

02-09-2020Tiempo para leer: 6 min

   Cuando inicié en este oficio de contador de cuentos, tenía siempre una pregunta en mi cabeza: ¿cómo contar una buena historia? Cada vez que conocía a un narrador con más experiencia le preguntaba mil cosas, todo con el ánimo de resolver mi pregunta. En algunos encontré grandes aprendizajes, en otros sólo respuestas flojas, ya que muchos de ellos sólo copiaban la técnica de otros y hasta sus cuentos.

   Perdón, no me he presentado, mi nombre es Cristian Fraga, soy narrador de cuentos, contador de historias o como se dice aquí en Colombia: un cuentero. Si mi distraída memoria no falla, el anhelo por querer contar cuentos inició en el año 2001, luego de ver a un narrador, que nunca supe quién era, contar una historia que hasta estos días recuerdo. Lo que más me impresionó fue el poder que tenía para que todos pudiéramos imaginar cada detalle y cada uno de los acontecimientos que con su voz y cuerpo transmitía. Luego de eso me dije a mí mismo: yo también quiero ser un contador de cuentos, alguien capaz de contar buenas historias y que la gente pueda disfrutarlas.

   Han pasado muchos años y la pregunta de ¿cómo contar una buena historia? ha tenido múltiples respuestas. Muchas de ellas las he probado en la escena, otras las he contrastado, trabajado y simplificado y he descubierto que cada buen narrador tiene su propio estilo.    Contar cuentos se asemeja a preparar una buena comida. Todos pueden cocinar, pero no a todos les queda delicioso. Los grandes cocineros saben que un buen plato debe tener los ingredientes adecuados y que deben aplicar la receta, con su toque secreto, para que la comida sea un verdadero deleite al gusto de la gente.

   Es por eso que yo hoy quiero compartir, desde mi experiencia y conocimiento, los ingredientes, que a mí criterio, considero son muy efectivos a la hora de narrar una buena historia.

   Cuando digo “narrar” me enfoco en la oralidad, es decir, estar frente a un público y contar una historia. Para ello, es muy importante conocerse a sí mismo, saber quién soy cuando estoy frente a las personas. El escritor, orador y guía espiritual de la india, Jiddu Krishnamurti, decía: “comprender quién eres realmente es mucho más importante que perseguir aquello que deberías ser. ¿Por qué? Porque si comprendes lo que eres, empieza un proceso de transformación espontáneo, mientras que si tratas de convertirte en aquello que crees que deberías ser, no se produce ningún cambio, sino tan sólo una continuación de lo viejo con una apariencia diferente".

   Cuando se inicia en oficio de narrador de cuentos, para saber quién es uno en la escena, ayuda mucho grabar cada presentación y someter a buen juicio la voz y el cuerpo. Yo descubrí que mi acento, por venir de la zona sur de Colombia, generaba mucha ternura o una expectativa de cuentachistes, ya que muchos usan este modo de hablar para eso. También descubrí que mi postura corporal era anclada a un solo punto y mi rostro era inexpresivo. Con las grabaciones de cada espectáculo, mejoré. Transformé mi voz a un acento más neutro, con tintes sureños y decidí expandir los límites espaciales de mis cuentos, ahora podía organizarlos mejor en el escenario y eso daba una imagen mucho más bella y agradable al público.

   Una vez se ha realizado el ejercicio de reconocerse y saber cómo se te ves en la escena y qué capacidades o limitantes se tiene, es muy importante conocer al público al que se le narrará. Sé que estos dos elementos pueden parecer algo obvios, pero he sabido de narradores que han contado cuentos para adultos en escuelas primarias, y también sé de la confusión que existe entre el cuentero y el comediante, para ello sugiero ver un texto de Jhohann Castellanos (dale clic aquí).

   Hay historias que pueden servir muy bien para una gran variedad de público, pero es muy importante identificar o por lo menos tener unos rasgos generales de quiénes son las personas que van a imaginar tu historia. Esto te dará una ventaja, porque cuando sales a escena, inmediatamente se genera una expectativa de ti como narrador. Aconsejo que, si quieres lograr empatía y establecer un vínculo armonioso entre narrador y público. No intentes ser quien no eres, eso sería tan fatal, sería como intentar agradar a la nueva suegra fingiendo ser un opulento millonario.

   La mejor manera de lograr una buena relación con el público es trabajar desde la verdad, usando lo que eres, y si hay cosas que crees que no te ayudan, úsalas a tu favor. Por ejemplo: si eres una persona tímida, usa eso en un personaje o en momento de tu historia. No es bueno salir a escena y cerrarse en una burbuja a soltar la historia en automático. Sí, siempre hay miedo, y ojalá nunca se les pierda el pánico escénico, porque perder el miedo es también perder una de las emociones más vertiginosas que se puede sentir como narrador.

   Lo siguiente es resolver una pregunta clave: ¿qué historia contar? Desde lo que he aprendido, una historia tiene un inicio, que instala el universo sobre el cual vivirán los personajes, después debe aparecer un acontecimiento que rompa la normalidad de esos personajes, llevando a los protagonistas a experimentar una serie de situaciones novedosas que les cambia su vida.

   La mejor historia que se puede elegir es la historia que se adapte a tu verdad. Alguna vez escuché que los cuenteros no decimos mentiras, inventamos verdades. Cada narrador tiene su verdad y hay historias que por muy bonitas que se vean, te pueden quedar como ropa prestada de talla diferente. Hay historias que se adaptan tan bien a la verdad de cada quien que se corre el riesgo de eliminar al autor. Por eso siempre debe estar presente la ética cuando una historia no le pertenece al cuentero.

   Llega el momento en que todo narrador decide contar sus propias historias. En libros o en internet hay infinidad de referencias que te dan tips o consejos de cómo crear una buena historia. Yo tengo algunos ingredientes que son los que me han servido y son los que te quiero compartir: Organiza bien tu historia, elabora una escaleta donde estén señalados los hechos que siempre deben estar en tu cuento, esto ayudará a que tengas claro el camino a seguir en tu relato. Narra desde tus experiencias personales, no importa si lo haces en tercera persona, si conectas tus emociones, vas a lograr tener más credibilidad en lo que cuentas, porque todo buen narrador cuenta de lo que ha vivido. Busca la manera de despertar el interés de tu público, de ganarte su curiosidad y de arrebatar su silencio. Crea personajes que el público sienta reales. Deja algo para que ellos supongan, puede ser un dato, una descripción o algo para que se vinculen a tu historia. Fabrica bellos indicios, pequeñas imágenes para que, cuando la historia termine, el público logre unir esos puntos; todo esto también ayuda a que tu historia tenga mayor verosimilitud. Sorprende a tus espectadores, regálales algo que les maraville, sea con un acto mágico o con elemento poético: el público siempre lo va a agradecer. Detrás de toda buena historia siempre hay una premisa, o un mensaje poderoso que conecta al público. Por ejemplo, en la película El Rey León, el mensaje de fondo es que: ante el sentimiento de culpa que podamos sentir luego de hacer algo malo, el perdón y la reconciliación es el mejor camino para lograr salir adelante.

   Para finalizar, debo decirte que disfrutes estar parado en la escena. Ese es uno de los ingredientes más importantes, porque para que el público lo disfrute, primero debes disfrutarlo tú. El contar cuentos es un placer, porque uno de los actos más humanos que puede existir en este planeta es contar una buena historia.

   Escrito por Cristian Fraga


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